NO SIEMPRE SALE BIEN

En Yeleen no siempre nos salen las cosas bien. Más que “bien”…”como nosotros quisiéramos”. Cuando así sucede, las fotos sobran, no hace falta poner caras, aunque fuera de perro, a la falta de entendimiento, a la incapacidad de asumir, a la impaciencia y a la cerrazón, aunque, si bien te pueda parecer increíble, tengan a su favor una transparente e hiriente honestidad…¡hay que reconocerlo!.
Es muy sencillo, repetimos caso y repetimos proceso. Antiguo ganadero reciclado, ahora jubilado, que tuvo un perro inigualable, inimitable, de cuyas hazañas sólo da cuenta él, como suele pasarnos a tod@s, hablemos de “aquel” perro, de “aquel” cabrito asado, de “aquel” salto, de “aquella” final de baloncesto, de “aquella” juerga con los amigos, de nuestro abuelo, de los tiempos “aquellos” que, con mayor o menor vehemencia, todos vívidamente sentimos…
No sabemos lo que llegó a hacer “aquel” perro. Bueno, en realidad lo sabemos muy bien. Al igual que sabemos cómo se le “enseñó” y cómo se manejó. Sabemos también todos los perros que pasaron, si no por manos de este buen hombre, por las manos de quien se lo proporcionó…”¡Fuenteovejuna, Señor!”…Porque TODOS matamos al Comendador…porque todos los ganaderos/pastores de este país, hemos usado el mismo pobre, inútil, nada profesional e injusto sistema de trabajo con los perros. Quien defienda que le ha resultado útil…que se arme, por una vez, de honestidad y analice, por favor, “EL CÓMO”…el “A COSTA DE QUÉ”…”A COSTA DE QUIÉN”…o, mejor dicho, “DE CUÁNTOS”…pues pasan muchos que no llegan a asumir tanta incoherencia y dureza.
“¿Y los concursos?…¿cómo hacen en los concursos?”…reivindicaba, en su defensa, este hombre…”¡también en el País Vasco!”…puntualizaba su familia…como si nosotros pusiéramos banderas de colores a los perros.
No hace falta que insistamos en el penoso modelo de los “genuínos” concursos de perros de pastor de este país, de los que, por si no lo hemos dicho en ninguna ocasión, en Yeleen, nos avergonzamos. Afortunadamente, hoy en día, se va filtrando otro modelo muy diferente, aunque, todo sea dicho, con el mismo peligro que toda competición con animales acarrea…ese cóctel de mismos ingredientes en variables proporciones de…protagonismo + prepotencia + ambición = prisas + pañuelo en los ojos para conseguir, a costa, muchas veces, de TODO, nuestro triunfo…¡tanta velocidad que no “vemos” a los seres vivos que tenemos a nuestra total e incondicional disposición!…anteponiendo, ciegos, el logro de nuestro personal objetivo. Quemar un coche es muy diferente de “fundir” a un animal.
Sin entrar en hirientes detalles del “CÓMO”…vayamos a la raíz del “método” de trabajo, ya que “sistema” no puede llamarse por la evidente ausencia de coherencia, relación ni razón. Hemos sido o somos tan pretenciosos que…NO SÓLO “ME TIENE” QUE ENTENDER EL PERRO, SINO QUE “DEBE” INTERPRETAR LO QUE YO QUIERO HACER…¡Y HASTA ADIVINARLO!…gritando con nuestra voz…o con nuestra actitud. Levantando la voz como si los perros de pastor fueran sordos (“¡no, si es que ya “le he dicho”!”…). Levantando la voz como cuando un extranjero te pregunta sobre un destino que, sin tener idiomas, tú conoces bien, sólo que, en el caso de los perros, no es precisamente las ganas de ayudar ni el entusiasmo de poder hacerlo lo que hace gritar al pastor. La impotencia la entendemos muy bien. Y la frustración. Pero, a estas alturas, con un sistema de trabajo que funciona, “pensado” por otras personas, de efectiva aplicación práctica, creemos y abogamos por dar pasitos hacia adelante, aunque sean pequeños, y, desde luego, por facilitar, fomentar y promover, además de la FORMACIÓN, la reflexión, a personas a quienes, como a ti, quizás, les “pille” más lejos un tema, por desgracia, más que cotidiano para nosotros.
De una familia que vino de muy lejos, con todo el esfuerzo en muchos sentidos que eso supone, con la confianza y la esperanza demostrada al hacerlo, con su amabilidad hacia nosotros y cariño y preocupación hacia su perra, no va a ser, como miembro más veterano y principal interesado, este hombre, el que pague “el pato” de lo que es, en nuestro panorama cultural del tema de los perros de pastor y no sólo en el ámbito ganadero, una preocupante, por sangrante y generalizada, realidad. Tod@s tenemos cierta responsabilidad en ello y, desde luego, en tod@s reside la capacidad de informarnos, de informar, de analizarnos, de analizar, de reflexionar, de difundir y de defender “otra manera” de hacer las cosas.
Muchas gracias, familia…¡no ha podido ser!. Lo sentimos mucho. Sabemos que, aún así, vuestra perra, tiene un futuro con vosotr@s…¡una suerte para ella!…por desgracia, no es la norma. ¡Buenos días!…¡por supuesto que sí!

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LA FORMACIÓN, ÚNICA VÍA DE AVANCE

Hace unos días, en una de nuestras publicaciones en otro medio, nos increpaba un pastor-ganadero, una publicación en la recurrente, habitual e inocente línea de la reivindicación del perro de pastor como imprescindible “herrramienta” de trabajo para el ganadero…¡y eso que no íbamos “más allá”!…en un tono (el nuestro), por cierto, declaradamente asertivo. Sin ánimo de crear polémicas absurdas, sería bueno que esa persona supiera que tenemos muchos amigos ganaderos, por, principalmente, España (Castilla la Mancha, Extremadura, Castilla León, País Vasco, Aragón, Galicia, Asturias, Cantabria, Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Baleares, Cataluña y seguro que se nos escapa alguna…)y también en Francia, conocidos muchos, y amigos, “unos cuantos”, algo de lo que nos sentimos especialmente orgullosos. Personas con las que podemos hablar de todo, con todos sus matices, con palabras cotidianas, entendibles, sin grandes tecnicismos ni “paños calientes”, matices de una realidad que, casi como ellos, después de tantos años en este trabajo, conocemos “bastante” bien.
El motivo de estas líneas no es otro que el de siempre: reivindicar la formación en el manejo y educación del perro de pastor frente al, tan extendido, “vale/no vale”. Y, dentro de la formación, la defensa del trabajo de la sensibilización frente a la opción de la denuncia.
En Yeleen, creemos que la profesión de ganadero, para que su ejercicio resulte “profesional” y poderla optimizar, debe ser, en su mayor parte, vocacional, pues, “en el papel”, en el proyecto, es “una cosa” y, en la práctica, “otra muy diferente”. No hay más que abrir los ojos y, sobre todo, los oídos, para darse un@ cuenta de que la justamente buscada rentabilidad en la ganadería, hipoteca, muchas veces, la felicidad y la satisfacción del ganadero, al menos, si no hay una auténtica pasión hacia este dedicado trabajo detrás de la tabla de Éxcel o del simulador/modelo de previsiones. Si te gusta, se vive como una pasión “ciega”, irrenunciable. Si no te gusta (y esto sólo lo podemos enunciar como un supuesto), es (debe ser…) una auténtica e insoportable esclavitud y, comparada con otras profesiones, siempre dentro de nuestra Sociedad, un pequeño e insostenible infierno. Nada, ni lo intentes, no, desde el sofá o desde la pantalla del ordenador no se llega a apreciar hasta qué punto…hay que mancharse, sudar y “mojarse”, esto último, en todos los sentidos.

Quizás ahí esté “la clave” del problema en este país. La ganadería actual se recoge, en gran parte y con más o menos gusto, en la herencia familiar. Y eso puede ser bueno, no tan bueno o fatal. Estamos cansados de que, en general, los ganaderos (o lo más parecido a este concepto, más bien…) se refieran a parte de los imprescindibles protagonistas de su modo de vida como…”las ps. ovejas”, “el p. perro”, “los ps. perros”, “las ps. vacas”…”la p. hierba!…¡bien!, para no ser “quisquillosos”, puede ser una coloquial y extendida forma de hablar…¡ahora!…¡nadie habla del puto tractor, ni del puto todo-terreno, ni de la puta comida de los cursos de pastoreo, sin la que pocos acudirían!…no vamos a ser nosotros quienes hablemos de lo que se paga por todo ello…¡sin rechistar!…pero sí podemos hablar, por ejemplo, de lo que cuesta vender un cachorro o un perro iniciado, de buena genética y muy bien trabajado…no entramos ya si comparamos gastos tractor-recinto para tener el perro en condiciones…¡no hay color!…En realidad, por desgracia, es una “forma de hablar” que recoge el sentimiento de insatisfacción, de “sobrellevar la vida como un@ puede”, de esa vida en la que muchas personas se han visto atrapadas, por condicionamiento familiar o, en realidad también, por no tener otro oficio claro a la vista. Una realidad, por desgracia, con severas y fatales consecuencias en el tema que, en esta ocasión, estamos tratando.

Pues bien, de todo ello hablamos, abiertamente, con nuestros amigos ganaderos, con quienes, terminada la exhibición de perros de pastor de Cedrillas (Teruel), que, con gusto, realizamos desde hace unos 10 años, tuvimos la suerte y el placer de poder cenar. Hablamos de la formación, de los cursos, de las ayudas, de la falta de interés, de la responsabilidad, del compromiso, de las dificultades…temas variados pero con mucho que ver entre sí.
Por ejemplo, nosotros, desde siempre, ahora, más que nunca, defendemos la formación como única vía de avance. Única vía de salir del oscuro agujero en el que se encuentran los animales en general y, sobre todo, los perros. EL BIENESTAR ANIMAL Y LAS BUENAS PRÁCTICAS ligadas a dicho objetivo no son cuestionables, sino de obligada aplicación, desde nuestro punto de vista. Las medidas para que gallinas, vacas, ovejas, caballos, conejos, no sucumban a la desidia y a la falta de escrúpulos comerciales de muchas personas, hablamos, ahora también, de ganaderos, son necesarias e indiscutibles. Pero, ¿ALGUIEN SE ACUERDA DEL BIENESTAR DE LOS PERROS DE PASTOR (EN ESTE CASO)?…¿hay alguna Administración que los haya tenido en cuenta, no someramente ni de manera general (que tampoco), sino bajo la evidencia de una “invisible” existencia?…¿es que los perros de pastor que, tanto pastores como ganaderos, utilizan día a día (no vamos a entrar ahora en “cómo”…) no entran en la categoría de “animales”, de seres vivos…a los que aplicar las buenas prácticas de bienestar animal específicas pertinentes?…¿DÓNDE CONSTAN LAS BUENAS PRÁCTICAS PARA CON LOS PERROS DE PASTOR?. En Yeleen, tenemos “algunas ideas” sobre el tema. No hablamos de “técnicas de adiestramiento”, hablamos de la FORMACIÓN “INTEGRAL”. La formación que va a permitir avanzar en el camino hacia ese cambio de mentalidad que todas las personas responsables, del ámbito que sean, ansiamos. El cambio de mentalidad vendrá, sin duda, de un cambio de actitud, de disposición hacia recibir la necesaria formación.

Descuidos tenemos todos y accidentes nos pueden pasar a todos (a unos más que a otros…no por ser menos listos, pero sí por más despreocupados, todo hay que decirlo). En la apasionada tertulia con nuestros amigos, hablamos de que suceden demasiados “descuidos” en el ámbito ganadero con los perros de pastor. Demasiados “descuidos”, demasiada despreocupación, demasiada “desatención”, demasiada falta de responsabilidad, demasiada mediocridad en la genética, demasiada poca especialización, demasiados cachorros muertos para quedarnos con uno o dos (¿te suena?…), demasiados perros mediocres en su trabajo, auténticas víctimas de tanta despreocupación y descuidos, demasiados perros sacrificados (no entramos en el “cómo”, una vez más…), demasiados perros maltratados, sometidos, desechados…la mayoría mal utilizados e inhibidos, en el caso de razas más especializadas que, para desgracia de los individuos, llegaron a nuestro país hace unos años, algo en lo que Yeleen, tiene mucho que ver, otra evidencia a recordar. ¡Qué “gracia” nos hace cuando nos preguntan mil veces si los Kelpies son más “duros” para el calor!..¡¡uff, qué peligro!!…si son más “duros”, en general, que el Border Collie…o tanto como el Pastor Vasco…¡qué dolor!…”Duros” somos “nosotros”, los pastores y los ganaderos de este país. ¡Cómo duele!…¿verdad?…
No sufras, los perros de Yeleen, nuestros perros de pastor están “a salvo”, y el tuyo, sin duda, también. Y todos los “yeleenes” salidos de esta casa, pues los que son “yeleenes” de “cuarta generación” o de “vete tú a saber qué generación”…ya…ahí no nos consideramos responsables, aunque nos duela igual, exactamente igual, sean “yeleenes”, “pseudo yeleenes”, traídos de los mejores criadores de Inglaterra o Australia, o criados de penosa manera en el pueblo vecino.
Conocemos bien el tema, el ganadero-pastor que no lo haga así, que también los hay, y lea estas líneas podrá corroborar esta desgraciada realidad.

¿Siempre “señalando” al ganadero?…¡es verdad!…¿es que no hay otros sitios donde “señalar”?…¡pues sí!…¿dónde está la Administración?…¿y sus técnicos?…(¡toc-toc!…¿hay alguien ahí?…)…¿en su rinconcito de paz, frente al ordenador?…¿en la cafetería del elegante edificio renovado y dotado, ahora, de avanzadas tecnologías que facilitan la gestión?…¡la gestión de papeles, claro!. A la Administración (¡si es que la hay!…¡toc-toc!), le corresponde concienciarse (primero), comprometerse (segundo) y concienciar (tercero), esto último, a través, por ejemplo, de campañas sencillas, y relativamente baratas, de información y de atención y control…con toda la paciencia y el miramiento que se merece un sector tan castigado como es el de la ganadería…¡de acuerdo!…despacito, pero vamos a hacerlo, por favor. SE NECESITA FOMENTAR UN CAMBIO DE MENTALIDAD, INVIABLE E INSOSTENIBLE, SIN UN FOMENTO DE LA DISPOSICIÓN POR APRENDER. Sí, el tema de las ayudas, de nuevo…¡también hablamos de este tema!. Es que, desde nuestro entender, las ayudas deberían estar condicionadas a su práctica aplicación…y, no siempre, pero no suele ser el caso, quizás no estés de acuerdo con nosotros.

Y, bueno, en cualquier caso, si la Administración no se moja lo suficiente en la formación del ganadero en este tema tan desgarrador como es el “hago lo que me da la gana con mi perro de pastor, con mis perros de pastor, ya que con las ovejas ya no puedo que está todo el mundo con lo del bienestar animal de los…piiiii”…seremos los propios ganaderos quienes debamos tomar la iniciativa y acudir, pagando de nuestro bolsillo, a sitios donde unos buenos profesionales nos enseñen a hacer mejor las cosas, a optimizar rendimientos, a rentabilizar usos…todo ello, para vivir mejor. ¿Hemos dicho la palabra…”bolsillo”?…¿y algo así como “pagar” también?…¡ay, madre!…¡hasta aquí hemos llegado!…Es curioso, nosotros, en Yeleen, no lo hacemos más porque nuestro propio día a día nos impide hacerlo, pero acudiríamos gustosos a los cursos que personas con una experiencia similar, normalmente y, en según qué campos más, superior, y reconocidos internacionalmente, imparten en nuestro propio país. ESO SÍ, NOSOTROS NO RECIBIMOS AYUDAS PARA ELLO, COMO SUCEDE EN OTROS MUCHOS SECTORES. En realidad, el pago está en poder acudir, salga de nuestro bolsillo o no. Nos apasiona lo que hacemos, como a todo buen ganadero, con nuestras “idas y venidas”, quejándonos algunos días, pero disfrutando de la vida que hemos decidido vivir. Aquí, amigo ganadero, tendrás que reconocernos (si sigues ahí…) que estás un poquito mal acostumbrado con el tema de las ayudas. De la manera que sea, DEBERÍA HABER UN INTERÉS MÍNIMO EN MEJORAR, en saber más, en avanzar, en que nos cueste menos hacer todo, gracias a las técnicas, tecnologías y otras herramientas prácticas que se ponen a nuestro alcance. El problema es que, en general, no lo hay. Todo el mundo “se revuelve”. Ya vale de “llorar” y de quejarse…con más o menos razón, vamos a hacer “algo”…un poco.

El tema de los perros de pastor es un tema muy concreto, muy específico. Lo entendemos, es un tema que nosotros tratamos especialmente cercano porque lo “vemos” y “vivimos” todos los días y, posiblemente, tú no, a ti te viene de más lejos, no hay nada que decir. Está demostrado que no se puede cambiar el mundo “de un plumazo”, no, al menos, si es para mejor. Pero sí se puede dar algún que otro paso positivo. Si no “estamos” para intentar cambiar las cosas…¿para qué estamos?…

Una vez más, desde Yeleen, PROPONEMOS LA FORMACIÓN COMO ÚNICA VÍA DE AVANCE…(¿lo habíamos dicho ya?…¡ejem!…). Pero la formación “desde el principio”, desde la base, desde los fundamentos. La formación, frente al “vale/no vale” (¿estás seguro de que “no vale”?…¿para qué?…¿te has esforzado en algo?…). LA FORMACIÓN SIN PRISAS DESDE EL MINUTO UNO. Porque, por ejemplo, las condiciones vitales, la genética, el tiempo necesario para crecer…son como el prólogo o la presentación del libro que todos nos saltamos para llegar…”al libro”, al “contenido”.. Para nosotros, el contenido, en este caso de la formación en el trabajo con los perros de pastor, es “todo”. Todo, no sólo las técnicas de adiestramiento, que es para lo que, parece, absolutamente todo mortal tiene ganas y una gran disposición…¡y tiempo!…¡también para la idea de una posible competición!…¡para eso sí hay tiempo!…¡para eso lo buscamos!…¡está claro!…¡quién tuviera ese tiempo!…Cada un@ emplea su tiempo y su dinero en lo que le da la gana…¡por supuesto!…pero que nadie nos cuente “historias de limitaciones” para unos “mínimos” con su perro de pastor…tendemos a empatizar contigo, pero no somos tan tontos así…
Desde nuestra amplia y apasionada experiencia, todos esos “detalles” (“páginas” que la mayoría de la gente, en todos los ámbitos, tiende a saltar…también en los seminarios y visitas a nuestras instalaciones…) son necesarios para que los ganaderos, más que en ningún otro sector, dispongan de un perro que les ayude, que les saque trabajo, sin más “exigencia” que la de ser alimentado, de su merecido descanso y de ser tratado, hasta el final de sus días, con el respeto y agradecimiento merecido a tanto esfuerzo. UN PERRO DE PASTOR TE DA TODO DURANTE MUCHOS AÑOS, aunque, real y afortunadamente, lo haga por él mismo, no por ti. Al menos, así debería ser. La falta de esfuerzo, una vez más, amanece, cada día, junto a la falta de interés, junto a la dejadez, a la falta de escrúpulos y a la falta de responsabilidad…resultando, cada una de esas circunstancias, directamente proporcional a la exigencia e inversamente proporcional al esfuerzo…¡eso es, sin molestarse lo más mínimo!…¡como si fuera posible!. Gruesas palabras, sí. Si bien, escritas desde el corazón, no desde el fracaso. Pocos tratamos de entender la importancia del tiempo, sí, sin embargo, la urgencia de resultados.

A NOSOTROS, LA MÁXIMA DE “VALE/NO VALE” NO NOS SIRVE, NO NOS “VALE”, JAMÁS LA HEMOS APLICADO Y NO LO VAMOS A HACER NI A FOMENTAR, NI CON NUESTROS PERROS NI CON LOS DE NADIE.
En Yeleen, tenemos la baza de los años de experiencia en ese “tú a tú” con los ganaderos, con afines, con aficionados y con interesados “de última hora”…un “tú a tú”, créenos, que no cambiaríamos por nada, no tengas ninguna duda.

Así que, para dejar descansar a los ganaderos, queríamos citar también el INTRUSISMO que, como en otras profesiones, se está imponiendo en el tema del adiestramiento del perro de pastor. Enseguida “nos atrevemos”. ¡Con lo difícil que resulta hacerlo realmente bien!…ya no el pudor…¿dónde está la prudencia?…¿dónde un cuidadoso interés en hacerlo bien?…¿dónde la humildad de reconocer nuestros propios límites?…Con la velocidad de la luz, nos ponemos “manos a la obra” con los perros de pastor…con las ovejas del vecino, con el pastor del pueblo…¡a probar “cosas”!…¡a experimentar con “su” perro o con el de los demás!…todo el mundo “damos” consejos, todo el mundo “damos” ideas, todos somos muy “listos” y sabemos lo suficiente… como para levantar una pared de ladrillos o de bloques…¡aunque sea torcida!…¡es igual!. LA DIFERENCIA ES QUE UN PERRO NO ES UNA PARED ABOMBADA QUE SE DISIMULE CON UN BONITO CUADRO. ¿Por qué no nos olvidamos de un inútil protagonismo e invertimos tiempo en aprender?…¡mejor dicho!…¡en seguir aprendiendo!…ya que, a la vista, no tiene fin. ¡Pues así “pinta” el panorama!…

Honestamente, en Yeleen, aparte de trabajar con los perros, llegar con nuestra filosofía al mayor número de personas posible y poner “toda la carne en el asador”…técnicamente, no sabemos cómo atajar estas realidades. Una, la que se perpetúa en el ambiente ganadero, generación tras generación. La otra, una foto del pastoreo “happy-free” que no va más allá de una afición “guay” que, todo hay que decirlo, nos permite, en parte, salir adelante a algun@s.
Desde el punto de vista empresarial, desde el punto de vista comercial, debería ser suficiente, pero para nosotros no lo es. PARA NOSOTROS NO ES SUFICIENTE CON HACER FRENTE A UNA INVERSIÓN, DESARROLLAR NUESTRO PROYECTO Y VIVIR DE ELLO. Por eso, si se te ocurre alguna “fórmula mágica” que ayude a cambiar “todo esto”…la cría sin control, la “selección” sin criterio, la falta de pudor, el atrevimiento en la enseñanza…y todo lo que hemos ido nombrando, que no queremos repetir porque duele demasiado…estamos “abiertos” a sugerencias.

Esperamos haberte hecho, una vez más, REFLEXIONAR CON NOSOTROS, seas ganadero o no. Es uno de nuestros temas recurrentes, lo sabemos. Cada paso, todas nuestras modestas acciones, van ligadas a conseguir pequeños que, con el tiempo, serán grandes cambios. Te pedimos disculpas si te has sentido aludid@ y te ha molestado, pero, por nuestra parte, no es momento de seguir en silencio, y, por tu parte, no es momento de “airarse”, es momento de intentar cambiar, cuenta para ello, como desde siempre y para siempre, con nosotros. También pedimos disculpas por la dureza del relato en algunos momentos. Aunque dura y cruda es la realidad…el relato, al igual que el mensajero, no tiene la culpa. La idea es DEJAR CONSTANCIA DE UNA REALIDAD, ya que, sin información, no hay opinión…ni tampoco acción. No se trata de denunciar, sino de pensar y activar entre todos, recursos para cambiar, para dar la vuelta a una triste situación.

Para terminar, muchísimas gracias para ti…tanto si has llegado hasta el final de este largo texto, como si, aún no habiéndolo acabado, has dicho “me gusta”, mostrándonos, una vez más, tu apoyo. Muchas gracias también a ti…que, habiéndolo intentado, no has podido con él…jajaj…¡lo entendemos!…al menos, lo has intentado. Y a ti, si, en las primeras líneas ya lo has dejado de leer, que sea porque no tienes tiempo para hacerlo, gracias, igualmente. Y, para el que crea que no tiene nada que ver con “todo este rollo” y no lo haya leído, decirle que es una pena, pues no le vamos a poder transmitir que, ENTRE TODOS, podemos ayudar a cambiar ciertas cosas que, DESDE EL SENTIDO COMÚN Y DESDE LA LÓGICA DEL RESPETO, no son sostenibles, te gusten los animales o no. A ver si en otra ocasión, se anima a ello.
Que sepas que, con tu apoyo, cambiar la anacrónica realidad del perro de pastor en nuestro país, va a ser posible. En Yeleen, seguiremos “luchando” por y para ello. Muchísimas gracias, de verdad.

SOBRE EL INSTINTO

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“Argia” dispone de un recinto con un buen refugio…dentro del gran recinto de las gallinas y ocas, donde va a desarrollar, principalmente, su trabajo. Un recinto delimitado con unas vallas, para, cuando nuestra vigilancia no es posible, poder guardarla y evitar, de esta manera, incidentes con los animales. “Argia” es un cachorro de Montaña del Pirineo, pero, como depredador que es, puede “equivocarse”, algo que, si bien hay que saber asumir, es mejor evitar…por el bien de todos.

INSTINTO DE PROTECCIÓN…ENTRE OTROS

“Argia” es una Montaña del Pirineo con, ahora, algo más de tres meses de edad, de estupendo carácter e interesante actitud. La cuidada selección impresa en sus genes, hace que su “misión” sea la de proteger a los animales que le rodean (a su “manada”), de las amenazas naturales que puedan ponerla en peligro, vengan del bosque o del cielo, tengan cuatro patas…o dos. Sin embargo, antes que Montaña (o Mastín), “Argia” es un perro, genéricamente hablando. Esto es, un depredador. Un depredador que aún conserva ese instinto que le ha hecho llegar hasta nuestros días y que, afortunadamente, aún se nos concede observar en determinadas circunstancias. El movimiento de los animales que tiene a su alrededor es la chispa que despierta en ella ese instinto del que hablamos. Y, cuando, como en el caso de “Argia”, lo que tiene que proteger son aves como las gallinas y las ocas, el movimiento es especialmente excitante, combinándose con la sutil pero evidente (para la cachorrita) indefensión de estos animales.
En más de una ocasión han sido motivo de consulta y desespero los incidentes provocados por los PERROS DE PROTECCIÓN DEL REBAÑO…quienes, ante la incredulidad, impotencia y enfado de los ganaderos tienden a perseguir e, incluso, “jugando”, a dar caza y muerte a los animales que, en teoría, debían proteger. Ese “juego” que nosotros, los humanos, tendemos a equiparar e, incluso, a utilizar de forma lúdica…y que, en origen, tiene en la caza, junto con la jerarquía que, a su vez, orquestará la manada, sus principales motores. Para nosotros, NO ES “INCREÍBLE”, ES NORMAL. Sin embargo, obvia explicar cómo acaban estos desgraciados conflictos, cuyo origen está en el desconocimiento y en muchos casos, dejadez de los afectados y, no nos olvidemos, responsables.

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Casi todos los días nos acercamos con “Argia” a las ovejas. Queremos que también se acostumbre a estos animales, tan diferentes a ocas y gallinas. Un comportamiento muy distinto que le va a enseñar a respetar, de otra manera, a los animales.

APRENDIZAJE: CONDICIONES, CONFIANZA Y TIEMPO

Es importante tener presente que, aún haciéndote con un buen perro, “PESE” A SU INSTINTO COMO EJEMPLAR DE UNA DETERMINADA RAZA, LOS PERROS NECESITAN APRENDER. No importa lo que por él/ella hayas pagado, no te equivoques…y no te sientas estafado. La teoría siempre es relativamente fácil de elaborar, de justificar, de “atar”…pero la realidad siempre añade el “toque magistral” a tanta “verdad…a medias”. Porque, los perros, no vienen “de la nada”, llevan otros instintos en su naturaleza que los han hecho llegar hasta nuestros días y que les hacen ser lo que son: animales, depredadores…perros. NUNCA ES TODO BLANCO O NEGRO, no seamos injustos. Los perros, NECESITAN QUE ALGUIEN LES ORIENTE, MEDIANTE CONDICIONES Y LÍMITES QUÉ ES LO QUE PUEDEN HACER Y QUÉ NO. Castigar o desechar sin habernos informado convenientemente, antes, y sin haber adecuado unas condiciones iniciales para que ese buen perro cumpla, dentro de sus posibilidades, la función por la que nos hemos hecho con él, es tremendamente y, una vez más, injusto e in-solidario. Sea la función que sea la que un perro, en teoría, debe cumplir, exige todo un PROCESO DE APRENDIZAJE (no hablamos de adiestramiento) que NECESITA DE LA CONFIANZA Y DEL TIEMPO POR ENCIMA DE TODO (de todo…de lo que hayas tenido hasta este momento, de lo que te hayan “contado”, de lo que suponías, de la teoría, de lo que esperabas…de tus prisas y de tu humana frustración). Proceso de aprendizaje que, también, debe contar con nuestra firme disposición para ASUMIR ERRORES E INCIDENTES. Y sin olvidar nunca que cada perro es un mundo, como sucede con las personas.

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Argia” entiende enseguida que debe tener cuidado con las madres de los corderos…sobre todo cuando tienen los flancos bien cubiertos…jajaj

¡Claro que hay formas de iniciar, también, un perro de protección de ganado!. Unas pautas que, junto a unas determinadas condiciones y nuestra puntual y necesaria observación/presencia, irán haciendo crecer a “Argia” en todos los sentidos.
La información llega de la mano de la buena voluntad y de una humana preocupación. Mucho ánimo, como siempre, merece la pena.

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¡Gracias, “Argia”, eres estupenda y serás una gran perra de protección!…¡en Yeleen, no tenemos ninguna duda!

EL PERRO DE TRABAJO Y LA FAMILIA

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Bueno, una foto divertida: nuestros dos hijos con “Argia”, una nueva “yeleena”, Montaña de Pirineo. Por si te puede servir de referencia o de ayuda, queremos contarte cómo gestionamos en Yeleen la llegada de un nuevo miembro de la plantilla…de la “plantilla”, de la “familia”…o como prefieras llamarlo, en nuestro caso, no hacemos diferencias.
En este caso, hablamos de perros “de trabajo”, que van a contar con unas condiciones apropiadas para poder desarrollar la función para la que han sido convenientemente seleccionados, aunque el protocolo, según nuestra experiencia, es, prácticamente, el mismo en cualquier otro caso.
Aplicando la lógica, se supone que, si tienes un perro para trabajar, será porque, de alguna manera, lo necesitas. Es importante que esta premisa tan evidente y simple, la tengas muy clara para poder SENTIRTE Y MOSTRARTE RESPONSABLE DEL FUTURO DE ESE ANIMAL, QUIEN, SI LE APOYAS EN LO QUE A TI TE ATAÑE, SERÁ EL MEJOR AYUDANTE (SIEMPRE CON LIMITACIONES, COMO CUALQUIER SER VIVO…) QUE PUEDAS TENER JUNTO A TI. Por eso, desde el primer momento (y, mejor aún, antes de su llegada…) eres tú y sólo tú quien debe poner las normas. Con las ideas claras y gran determinación, debes intentar que todos los miembros de tu familia, cada uno en la forma correspondiente, entiendan, si es posible, y, en cualquier caso, acaten y respeten las normas que tú pones, como persona responsable de ese nuevo animal.
Si nos esforzamos en este sentido, la llegada de un cachorro a una familia con niños, más o menos, pequeños no tiene por qué ser complicada. Piensa que NO ES LA OCASIÓN PARA MOSTRARTE PERMISIVO, “ENROLLADO” Y “GUAY” CON LA FAMILIA A QUIEN TANTO QUIERES. Busca otras ocasiones para ello (seguro que las hay…) y dale a tu perro unas buenas condiciones, desde el principio, otorgándole, de esta manera, la oportunidad que necesita y se merece, pues, para ello te has hecho con él. Más te vamos a decir: en ocasiones, consciente o inconscientemente, “buscamos” la aceptación de la familia…cuando lo que deberíamos es REIVINDICAR LA AUTÉNTICA E INCUESTIONABLE NECESIDAD DE ESE ANIMAL PARA NUESTRO TRABAJO, precisamente, “esa” que nos ha llevado a la decisión de su adquisición.
Pues bien, una vez superada esa especie de “fase de negociación”…pasemos a pensar en las condiciones. Cuando hablamos de condiciones óptimas, nos referimos a aquellas que le permitan, por una parte, sentirse lo que es…”un perro” y, por otra, DONDE SU INSTINTO PUEDA VERSE ESTIMULADO PARA QUE SE CANALICE Y DESARROLLE CONVENIENTEMENTE. Antes de que llegue a nosotros, deberíamos tener bien estudiado el tema…y la tarea hecha.
En Yeleen, por nuestra experiencia con los perros y como criadores, somos conscientes de que la genética es una parte fundamental (“si no hay mata, no hay patata”) e imprescindible. Sin embargo, aún contando con ella (recuerda que, por ser de una misma raza, no todos los perros son “iguales”, esto es, no tienen la misma capacidad…), DE NO PROPICIAR LAS CONDICIONES ADECUADAS, ESE “TESORO” QUE LLEVA DENTRO…SE VA “DESPISTANDO”, SE VA INHIBIENDO, EN MUCHOS CASOS, DE FORMA IRREVERSIBLE…NO LO OLVIDES.
Por todo ello, después de tantos años, cuando un cachorro (de Montaña del Pirineo, en este caso), llega a Yeleen, salvo la presentación previa (también somos padres como tú…), cuidada y medida…vetamos (¡qué padres “descorazonados”!…jajajja) el acceso de nuestros hijos a esa preciosa cachorrita (sueño de cualquier niñ@…), dejando las cosas claras, desde los primeros momentos a la parte humana del binomio. Esto es (nos lo has oído o leído en un millón de ocasiones) con una explicación amable y entendible: ““ARGIA”, es un Montaña del Pirineo y su trabajo es cuidar a las ocas y gallinas, pues “Carbonera” es ya mayor y necesita descansar. Si tocáis mucho a “Argia”, si le acostumbramos a que esté con la gente, preferirá estar con cualquier persona que venga a casa (ya sabes que a Yeleen viene mucha gente…), que cuidar y avisar de que el zorro merodea para comerse las gallinas o que alguna otra persona entre a robarnos las ocas…¿entiendes?”. A un niño pequeño, esta sencilla explicación, no le va a “llegar”, lógicamente. Por eso, en este caso sólo hay una opción: no acceso a la cachorrita. Con dos años, tampoco va a querer ir a verla…salvo si la tiene accesible (¡cuánta razón!…“ojos que no ven…”).
Hacerlo de manera diferente, esto es, PRETENDER QUE NIÑOS Y CACHORRITA, SE IGNOREN Y RESPETEN MUTUAMENTE, SERÍA UNA PROVOCACIÓN INÚTIL Y CON CONSECUENCIAS NEGATIVAS PARA TODA SANA Y EQUILIBRADA RELACIÓN.
Debes tener presente que, este primer contacto de un perro funcional con la realidad, con la realidad de una familia (con tu realidad y con la nuestra)…es CRUCIAL PARA SU FUTURO. Sea un Montaña, un Border Collie o un Pastor Alemán que tenga que cumplir la función para la que ha sido seleccionado. Si queremos hacer las cosas bien y NO CONDICIONAR NEGATIVAMENTE EL FUTURO DE ESE CACHORRO, debemos ser estrictos, al principio, para, en algún otro momento, poder mostrarnos más “relajados” y condescendientes (¡siempre bajo vigilancia!).
Ya se verá cuál es el carácter de “Argia” y cómo evoluciona. Por el momento, que nos conozca a los adultos (manejo, alimentación, parque, nuestra voz…), que vaya construyendo una relación con nosotros, conociendo su entorno, la dinámica del día a día…y, en EL TIEMPO QUE HAGA FALTA, irá aprendiendo dónde está su sitio…y cuál es su función. Estamos encantados de tenerte con nosotros, “Argia”, la vida te espera, ¡que tengas mucha suerte!…

LA ILUSIÓN DE UNA PASIÓN

Como, posiblemente, te hayas “percatado” ya (jajjaj), en Yeleen, más que “gustarnos” los animales…se puede decir que…”los vivimos”. Tenemos esa suerte. Por eso, a nosotros como a ti, que somos unos privilegiados (en todos los sentidos) y que, aunque trabajemos mucho y muy duro, nos podemos permitir el lujo de hacerlo (no todas las personas se encuentran en una situación parecida…)…más que de “la magia de la Navidad”…nos gusta hablar de “LA MAGIA DE LA VIDA”…Apostamos porque la ilusión, cuando es posible porque las condiciones ayudan a ello, esté en la pasión de cada uno, en sus objetivos en la vida. Para nosotros, por ejemplo, en observar y sentir lo que los animales con los que compartimos la vida (nosotros, y, si quieres, tú…), nos enseñan.
Así, según nuestra manera de entender esta…”oportunidad” que es la vida, única y no tan trascendental como nos pretenden hacer ver o sentir, los Reyes Magos, el Olentzero, Santa Claus…son personajes innecesarios, generadores de una ilusión, origen aparte, basada en la mentira de su propia existencia. “Ilusión” que, además pretendemos trasladar a aquellos que no tienen tanta suerte…¿No sería mejor, más práctico y saludable emplear toda esa energía en facilitar proyectos humanitarios sostenibles?…Olvídate, por un momento, de “¡los gobiernos!…”, hay una lucha paralela con muchas personas implicadas en “ello”, de corazón. Hablamos de LA ILUSIÓN DE TENER UN FUTURO, por ejemplo. Un futuro que empieza en un juguete usado y que sigue en tener las condiciones para aprender a leer, para tener una formación profesional/intelectual o para tener una familia sana.
Desde posiciones privilegiadas, como la tuya y la nuestra, no podemos ni pretendemos cambiar el mundo, pero, si por nosotros fuera, FOMENTARÍAMOS LA ILUSIÓN EN LA PROPIA VIDA, EN SU DÍA A DÍA, SIN NECESIDAD DE ESPERAR A UNA FECHA…PARA VIVIRLA. Por ejemplo, a nuestro hijo Ibai, es imposible “despegarle” del placer (compartido, desde que teníamos su edad (si no antes…), por los que suscriben estas líneas) de observar comer a las ovejas…de su cercanía, de su calor, de su olor, de su textura…Quizás te parezca una ilusión poco “ambiciosa”…y, según en qué sentido, es probable que tengas razón. Pero es UNA ILUSIÓN REAL, POSIBLE, SOSTENIBLE y, créenos, más que satisfactoria para todos. Una ilusión que, bien canalizada, entorno a unos principios y valores, puede desembocar en una vida plena y digna…¿para qué quieres más?.
Es una reflexión que parte de nuestra opinión, no pretendemos nada más.

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Foto: Como mucho, pese a la lluvia y al frío, con Ibai, nuestro hijo pequeño, cuando de ovejas y otros animales se trata, quizás, puedes negociar la distancia a ellas…pero poco más…jajja

LOS PERROS NO SON UN JUGUETE

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¿Conoces a alguien que defienda lo contrario?. Nosotros, no. Disfrutar de los perros, de su compañía, de su presencia, del desarrollo de su función, de una actividad determinada con él/ella (porque así lo deseas o necesitas tú, no él/ella…según nuestra opinión), debería ser suficiente, según nuestra opinión, para una equilibrada y justa convivencia con ellos.

“PAPÁ, QUIERO UN PERRITO”

En nuestra Sociedad, en nuestro entorno, los niños están cargados de juguetes que, en estas “maravillosas” fechas, se doblan en número. Para bien o para mal, esa es la norma. Deja de mirar el reloj y para un poco…¡detente unos minutos y concédete reflexionar un ratito!. Nuestros hijos, muy por encima de los juguetes y de nintendos y televisores…cuentan (o deberían contar) con amigos con los que compartir juegos, con o sin juguetes (que son los mejores) y, por el bien de todos, no te olvides, nos tienen a nosotros. Nos tienen, por ejemplo, para atender y compartir sus razonables y grandes dilemas: si un Tiburón Blanco es más fuerte que una Orca…si el Lagarto de Komodo se parece o no a nuestras lagartijas…o a qué se dedicaba el abuelo que no ha llegado a conocer. ¿Has probado a enseñar a tu hijo tu álbum de fotos más preciado?. Te sorprenderá su interés, su ilusión, su cariño, su curiosidad, su sorpresa…¡querrá repetir!. Sólo te llevará unos minutos de tu “apretada agenda” poner en marcha un postre con ellos, un dibujo “por encargo” o cantar una canción. Se nos olvida lo importante que son para ellos esas vivencias con nosotros. Vivencias que, después, serán recuerdos que les acompañarán toda la vida. Se nos olvida lo importante, demasiadas veces.
Por suerte, en general, los niños de nuestro entorno, tienen o deberían tener SUFICIENTE con TODO ello.

“QUIERO UN PERRITO PARA JUGAR…Y PARA CUIDARLE”

A nosotros, el tema de incluir un animal en la familia…nos “chirría” un poco. No nos malinterpretes, no nos parece “mal”, siempre que se haga desde la información, desde el conocimiento y desde el respeto.
Sin embargo, no sabemos si cuando incluimos un animal en la familia lo hacemos desde el sentido común o desde un egoísmo disfrazado de cómoda concesión. ¡Descuida!…NADIE DEFENDERÁ QUE UN PERRO ES UN JUGUETE, PERO RARA SERÁ LA FAMILIA QUE, CON NIÑOS O SIN ELLOS, NO LOS UTILICE COMO TALES.

CUANDO UN NIÑO “JUEGA” CON UN PERRO, NO JUEGA CON “SU AMIGO”, JUEGA CON UN PERRO. Desde nuestro punto de vista, es un concepto erróneo. Juega con un ser vivo de otra especie animal. “JUEGA” DESDE UNAS NECESIDADES MUY DIFERENTES Y CON UN LENGUAJE QUE EN NADA SE LE PARECE. Dejar que nuestros hijos “interactúen” con un animal no es justo para éste último y puede resultar arriesgado para las dos partes. Incluir un animal “en la familia” (¡qué generoso por nuestra parte!) nos puede hasta relajar y liberar de ese “trabajo extra” que dan los niños, que da el cachorro…que lo hemos dado todos, nuestros padres y los tuyos, tú y todos y cada uno de nosotros.

UN PERRO ES UN PERRO

Debemos hacer el esfuerzo en entender que no hay nada de malo en pensar que EL PERRO ES UN PERRO…NO “UN AMIGO” DE NUESTRO HIJO…¿no te parece?. Para nosotros, no es hacer “de menos” a este magnífico animal. Tenemos que entenderlo para transmitírselo a nuestros hijos. Transmitirles, en un lenguaje acorde con su edad, la suerte que tienen de compartir su vida con este animal. Transmitirles nuestra preocupación por su prioritario e innegociable bienestar. Contagiarles un ENTORNO DE RESPETO hacia los perros y hacia todos los animales. Respeto a su naturaleza y a su condición. Y todo ello, como cada aspecto que trabajemos en educación…¡cómo no!…pasa por NUESTRO EJEMPLO. Porque, en este tema como en todos los demás, un buen trozo del queso de la educación de los niños, nos corresponde gestionarlo a nosotros, a los padres. En nuestras manos queda la responsabilidad del ejemplo, del buen ejemplo.
Según nuestra opinión, salvo en circunstancias especiales, ligadas a personas con necesidades especiales, EL PERRO NO DEBERÍA SER EL “PASATIEMPO” (¿TE GUSTA MÁS QUE “JUGUETE”?…QUIZÁS ASÍ SE ENTIENDA MEJOR SU HABITUAL FUNCIÓN) DE UN NIÑO, NI TAMPOCO EL NUESTRO.
Es más, teniendo en cuenta que la decisión de que un perro comparta su vida con nuestra familia es unilateral, debería ser BAJO UN ASESORAMIENTO PREVIO Y DESDE LA MÁS ESTRICTA RESPONSABILIDAD.

UNA TIERNA ESCENA

En Yeleen, creemos que FALTA INFORMACIÓN. Lo que para muchas personas (declaradas “amantes de los animales”) es normal…para nosotros, para Yeleen, no lo es. Es, más bien, un abuso hacia los animales y una grave irresponsabilidad.
Estamos cansados y más que hartos de ver niños llevando “perritos”, tirándoles de la correa, sin control, haciendo “obediencia” con ellos, tratándoles como marionetas…ante los ojos tapados de sus padres o cuidadores. Sí pasa. Sí pasa para el perro. Perros/cachorros de brazos en brazos de los niños. A veces, se caen… ¿y?…¡no pasa nada!…(¿cómo dices?)…¿ves?…¡siguen moviendo la colita!…
Este tipo de escenas, a nosotros, lejos de enternecernos, nos remueven las tripas y nos alteran el corazón. Jamás hemos visto corregir o controlar estas cosas por parte de los adultos (padres o cuidadores). Perros/cachorros acosados por niños y sus amiguitos…o perros/cachorros perseguidores (¡como buen depredador!) de niños, que acaban sus días en una perrera o sacrificados “por morder” (¡anda!…¿no te resultaba tan graciosa la “carrerita”?…).

CONTROL, LÍMITES Y RESPONSABILIDAD EN LA EDUCACIÓN

No, siempre desde nuestra opinión, UN NIÑO NO ES SUFICIENTEMENTE RESPONSABLE NI CONSCIENTE de lo que está haciendo (disculpa, tampoco el tuyo, ni los nuestros, por supuesto que no). No tienen edad ni capacidad para ello. Ellos, no son los responsables, lo son sus padres…lo somos los padres.
¿Tanto cuesta?…¿tanto cuesta decir “NO”?…¿tanto cuesta decir “NO, EL PERRITO LO LLEVA LA MAMÁ O EL PAPÁ”?…¿tanto cuesta no dejar solo al perrito…con los niños?…¿tanto cuesta decir “DEJA TRANQUILO AL PERRITO QUE ESTÁ DESCANSANDO”?. Desde luego, CUESTA MENOS MIRAR HACIA OTRO LADO. Así que, si tanto te cuesta controlar, intervenir y esforzarte en la educación de tu hijo con tu perro…ES MEJOR QUE NO LO TENGAS EN ESTE MOMENTO, ES MEJOR QUE POSPONGAS LA DECISIÓN DE HACERLO.
Lo sabemos bien, podemos resultar exagerados…¡cada un@ tenemos una sensibilidad hacia el tema!. Sin embargo, ten presente que, en esta casa, hemos “visto” lo indecible, quizás, después de tantos años, lo que tú no “ves”. Un niño no está capacitado para llevar y para hacerse cargo de un perro, por pequeño que éste sea. Muchas veces, ni los adultos lo estamos…¿no te parece?.
Somos muy críticos con las pretendidas “supervisiones” de los adultos (si las hay) y, por experiencia, en general, cuestionamos la preparación y capacidad de estos últimos en tal importante función.

“UN PERRO NO ES UN JUGUETE” (sí, otra vez…)

La frase de “un perro no es un juguete” está muy bien. Está muy bien si después tratamos de OBSERVAR Y REFLEXIONAR SOBRE LO QUE CON LOS PERROS HACEMOS. Está muy bien si nos ponemos en el lugar del animal y sopesamos las consecuencias de nuestros “juegos”, de nuestras actividades con ellos, de lo que nuestros queridos niños hacen con el anhelado “regalo”.
Todo el mundo, todas las familias, no pueden tener un perro. No deben. Y, si lo tienen, deben conocer, previamente (antes, incluso, que el solo planteamiento de esa atractiva opción), sus necesidades y los mínimos que vayan a garantizar su bienestar.
SI NO ENTIENDES QUE TUS HIJOS O TÚ NO PODÉIS “JUGAR” CON UN PERRO, ES MEJOR QUE, EN ESTE MOMENTO, AL MENOS, RECAPACITES Y POSPONGAS UNA DECISIÓN TAN IMPORTANTE. Como verás en nuestra trayectoria, llevamos muchos años en la labor de SENSIBILIZAR HACIA LA TENENCIA RESPONSABLE DE LOS ANIMALES.
Nosotros, lo vamos a seguir intentando. Así, a día de hoy, ya hay familias (niños incluidos) que vienen a Yeleen a escuchar nuestra “versión” sobre el tema, antes, incluso, de hacerse con un perro. Hay quien lo quiere hacer bien. En parte, vivimos de ello. Sin embargo, también hay a quien, educadamente y, desde el corazón, se le dice “no, desde nuestra experiencia, usted y su familia no pueden/deben tener un perro”. A ver si, entre todos, vamos consiguiendo “cositas”. En cualquier caso, cuenta con nosotros para todo ello.

“UN PERRO NO ES UN JUGUETE”, sí, una vez más…a ver si, de esta manera, damos, entre todos, alguna “vuelta de tuerca” más a tan elemental…¿evidencia?.

LO QUE NO SOMOS

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Clásico como un bodegón, sea de Rembrandt, sea de la vecina del cuarto, que dicen, “se le da muy bien”. En esta escena no falta más que el palillo entre los dientes (que lo había). El pantalón bombacho (opcional…en esta casa también usamos), el paraguas (y, en su defecto, la “makila”, el palo) clavado en el suelo (bueno, aquí, en Yeleen, paraguas…¡¡mmññ!!…¡pocas veces!)…y el perro (¿de pastor?), atado, si no en la puerta del caserío, de la correa. Siempre a sus pies (en todos los sentidos), siempre mirando al pastor.

En nuestra zona, como en otras regiones del país, nos atrevemos a hablar de “cultura”; hablamos de cultura entorno a los perros de pastor. Una tradición muy defendida y vanagloriada desde muchas y diferentes esferas. Así, el legado de una ancestral y genuina actividad pastoril, no sólo ha salpicado nuestra cultura de mágicas y preciosas bordas sobre la roca, entre la niebla. No lo dudes, en ocasiones, no hay mejor lecho que un suelo seco y unos mullidos helechos, al calor del fuego y del humo. Entrañables rutinas, entrañables vivencias e ilusiones de entrañables e irrepetibles personas, cuyas sabias palabras enriquecen nuestras vidas, tanto como sus cuajadas nuestro paladar. Esas mismas leyendas e historias, recogidas, con cariño y justo orgullo, por un pueblo honesto y trabajador, han ido afincándose en nuestra cultura y, en su defensa y contra el olvido, nos han posicionado, en ese sentido y con el paso de los años, en una cima relativamente elevada…sobre el papel, una cima de papel…¡con lo que llueve por estas latitudes!. Una cima desde donde, nuestros abuelos, veían el mundo…su mundo. En realidad, una humilde cima que, sin pretenderlo, por propia definición, concede poder. Y, un poder que, si no cuidamos otros valores, te acerca, sin remedio, a “cierta” prepotencia. La inútil prepotencia. Una prepotencia que hace mucho daño porque impide crecer, subir más arriba, aprender. Un sentimiento arraigado, muy arraigado (demasiado arraigado, desde nuestra opinión) que nos impide aprender de los que, con menos que nosotros, tanto como nosotros, o más que nosotros, no cejan en ello. Hablamos de “nuestra” cultura de los perros. De “nuestra” vanagloriada “cultura” de los perros de pastor. Esa “cultura” que, desde todos los medios, sin filtro, se impulsa y, con orgullo, no sabemos si por desconocimiento o por puro interés, se pretende exportar.

En Yeleen, en este tema, trabajando con el cariño, la sensibilidad y buena voluntad que siempre nos ha movido, hemos vivido situaciones…desde desagradables e incómodas…a violentas. Porque, en Yeleen, hemos trabajado mucho y hemos invertido gran parte de nuestras vidas en aprender acerca de los perros de pastor, de todos los perros de pastor, si no de todas (no ha sido necesario), de parte de sus diferentes razas. Sin embargo, en Yeleen, somos conscientes de que, como todas las personas que conocemos en este ámbito, necesitamos seguir aprendiendo. Seguir aprendiendo por propia satisfacción y para servir de ayuda. Y, aunque nos duela escucharlo, leerlo, aceptarlo, en este sentido, nuestro pueblo, nuestra cultura, como la cultura de otras regiones colindantes, están (estamos) faltos de humildad, de aprender de los que más saben (¡cuidado!…que no somos nosotros), de escuchar. La ignorancia, la falta de conocimiento impide avanzar. Y esa falta de conocimiento, por desgracia, sólo se “salva” de una manera: cuando se ningunea el respeto. Porque, a veces, en la vida, no hay atajos. Sólo queda recorrer el camino, por largo que sea. Y, puede suceder que, por llegar antes o “a toda costa”, tomemos un atajo que, en realidad, no lo es y nos perdamos.

Debemos reconocer dónde estamos y qué somos. Creemos que se pueden hacer las cosas mucho mejor (ya que peor es muy difícil) de lo que, desde el poder, en este ámbito, se ampara. Tenemos el ego ciego y empachado y, ante el mundo, no desnudamos sino nuestra ignorancia. En Yeleen, en particular, no nos sentimos orgullosos de lo que nos representa, de esa “fama” (¿buena?…eso es lo que nos quieren hacer creer) que nos otorga “un lugar” en el ámbito de los perros de pastor. Sí, en cambio de querer seguir aprendiendo y de rodearnos de personas que comparten con nosotros ese objetivo. Porque, en esta casa creemos que sólo hay que abrir los ojos para aprender de todos, de los que más saben…y de los que no lo hacen tan bien.
Es una pena y, en este sentido, en Yeleen, tras tantos años en este “mundillo” de los perros de pastor, hemos comprobado que el tiempo no lo “cura” todo, no lo ha hecho. Se necesita algo más que tiempo, se necesita voluntad, la voluntad de los que ostentan el poder. Porque ya contamos como “demasiados” los años que han pasado desde que nuestros abuelos luchaban, junto a sus miserias, contra las tormentas y las alimañas (la más cruel de ellas, el hambre). Hablamos de un cambio de actitud. Sería bueno que, de una vez, saliéramos de la plaza, de la meta, de la borda, del caserío y nos quitáramos, de corazón, la implacable, por ansiada, “txapela” ante el que, habiendo trabajado tanto como nosotros o más, nos puede enseñar…¡tanto!. Estamos en el año 2014 y en el tema de los perros de pastor, en este gran pueblo que llevamos en la sangre y defendemos con el corazón, tristemente, nos seguimos creyendo lo que no somos.

Foto: Una foto entrañable y simpática. Una perrita bien cuidada que hace “lo que puede” en manos de un buen chico…que, como ella, hace “lo que puede”, eso sí, hasta hoy, lo que ha visto en casa, en la televisión y, ahora, en Internet…¿qué queremos?. Desde Yeleen, sólo darte las gracias por venir.